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Alejandro Sanz vuelve más optimista
22/10/09
Hace unos días lo anunciaba en su página oficial: ¡México, mañana! Y lo cumplió. El martes, el músico español llegó a nuestro país procedente de Miami para presentar Paraíso express, su más reciente producción discográfica, producida por Tommy Torres y mezclado por Bob Clearmountain (The Rolling Stones, Bruce Springsteen y Paul McCartney).
Cerca del mediodía, Sanz entra, sin protocolo de por medio, al salón de un hotel ubicado en Paseo de la Reforma, saluda de beso a los presentes. Porta una playera blanca con letras grises, jeans, chamarra de cuero y tenis, lleva el cabello corto y alborotado; su rostro luce tranquilo, sonriente, podría decirse que está feliz. Toma asiento, pregunta si ha gustado su disco y qué canción gustó más.
Pero no sólo su vestimenta es relajada, su actitud también, y no es una postura con los representantes de los medios, sino una actitud de vida. Habla de todo, de las nuevas tecnologías, de sus dos hijos, de sus tatuajes (“que son un diario” en la piel), de su afición al rock de AC/DC y Judas Priest, entre otros, de que pronto retomará la pintura en su “ranchito” cerca de Madrid, de su rutina de ejercicios, de los viajes que tiene pendientes y “que tengo que cumplir” (uno al desierto y otro en motocicleta por Estados Unidos), de su gusto por las comedias románticas... en fin, de todo y sin reparos.
Como parte de esa actitud madura y optimista, reconoce que hay problemas, pero que “todo tiene remedio menos la muerte”, que “nunca pasa del todo o nada, los problemas vienen y se solucionan, y si no son de salud o del corazón, no tienen mayor importancia”, que el tiempo no es el que manda, que la vida de una persona no está marcada por el reloj, sino por los acontecimientos importantes (“yo no he tenido crisis de los 30, de los 40...”), como el nacimiento de sus hijos y cuándo decidió hacer música.
“El tiempo que paré también me marcó mucho, porque fue un antes y un después, cambié toda mi percepción de lo que era la vida, mis prioridades. Muchas veces éstas son las que te equivocan... de eso habla mucho también el disco cuando hablo del paraíso no como un concepto, sino hablo de todos los momentos del día que son paradisiacos y que están al alcance de todo el mundo”, asegura.
En la portada de Paraíso express el músico está frente a un reloj, pero él sostiene las manecillas, así, ¿el tiempo avanzará a su ritmo?
Su nuevo álbum, al que define como optimista y del que quedó muy satisfecho al terminarlo, es el reflejo de la etapa que vive.
“(Al finalizarlo) dormía como los niños pequeños, me despertaba a las tres de la mañana llorando (bromea), no, la verdad es que quedé a gusto, tranquilo, lo mejor que pude hacer fue delegar la producción en Tommy Torres, porque así terminé el trabajo, pero no terminé agotado, como en la anterior ocasión, (que) pasaba casi 16 horas en el estudio casi todos los días de la producción y para la promoción ya estaba agotado, pero quedé contento con el resultado”, afirma.
“El disco no pretende ser autobiográfico. Sí es muy personal, pero no quiero contar mi vida, sino más bien la de los demás, pero siempre se refleja mucho el estado de ánimo, sobre todo en el sonido, es mucho más solar, mucho más optimista, eso lo notáis cuando se escuchan las canciones, cuando menos esa es la impresión que a mí me da.”
Paraíso express incluye un tema que se llama Yo hice llorar hasta a los Ángeles, “una bulería en la que más que a nadie me pido perdón a mí mismo”, “porque a veces uno se hace cosas que no le hace a nadie, que no le harías ni a tu peor enemigo, te exiges demasiado, te prometes cosas que no te cumples, te castigas”. Y él se castigó, dice, no dándose tregua, exigiéndose de más, queriendo controlar más cosas de las que podía, no dándose el tiempo para él, para estar con su gente con su familia, con sus amigos y encerrarse a trabajar 16 horas, “pensando que el dolor es bueno para la música, cuando no tiene por qué ser así”.
Cuando se escriben canciones, cuando se hace poesía o se realiza alguna actividad artística, explica, puedes sacar provecho de todas las sensaciones que vives y, al parecer, eso lo ha puesto en práctica en este disco, en el que está dispuesto a seguir adelante.
Y después de más de dos décadas de dedicarse a la música —“¿ha pasado tanto?”, pregunta con una sonrisa— podría decirse que no le queda mucho por aprender, sin embargo, aún con esa sonrisa, lo desmiente, pues dice que ha entendido que “la música no se aprende del todo y eso se maravilloso”.
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