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Alejandro Sanz - Por derecho
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[El éxito absoluto]

 

Con una vida personal centrada y en buena forma creativa («3» le había puesto comercialmente en su sitio y las ideas no dejaban de fluir), el dilema era elegir las canciones para su siguiente álbum en 1997, por la cantidad de temas compuestos: Todos ellos con algo propio, con un detalle apreciado por su creador. Pero debían quedar sólo diez.

Esta vez, Emanuele Ruffinengo fue consultado sobre este delicado extremo... «Para “Más”, Alejandro me avisó antes que para “3”. Estuvimos trabajando mucho tiempo juntos sobre las canciones y sus posibles versiones. Mi aportación principal fue decidir la introducción de cada una y, como él tenía tanto material, también opiné sobre la selección de temas, dando mis razones. La ventaja que tuve con “Más” era que empezaba a entender las letras y los juegos de palabras, tan importantes en la obra de Alejandro. Porque, ¡había hecho todo el “3” sin saber español!»

Durante la gira del «3», Alejandro no había parado de componer, y su complicidad sonora con Emanuele iba a darle, con «Más», el espaldarazo definitivo a su carrera. Aparte de por sus inusitadas ventas y la acumulación de trofeos, premios y toda posible manifestación de reconocimiento exterior, porque dentro de él tomaba cuerpo al fin su propio lenguaje artístico. Cristalizaba un modo de expresarse con raíces en toda su trayectoria, incluido «Viviendo deprisa», pero que tenía que perfeccionarse hasta ser el vehículo más preciso de sus ideas.

Era el segundo disco junto a Emanuele, y sería un álbum totalmente italiano. Grabado en Milán —con una aportación romana— tuvo a gente de Emanuele en los puestos básicos. Mezclado por Renato Cantele, entre los músicos destaca la guitarra de Ludovico Vagnone, que tan importante ha sido para definir el sonido Sanz, la batería de Lele Melotti y el bajo de Paolo Costa. No deben olvidarse los coros de Luca Jurman. Estos repetían con Alejandro, pero ahora tenían unas directrices más depuradas al entrar en el estudio. El trabajo previo entre Alejandro y Emanuele había aclarado las líneas de la grabación, aunque dejaba espacio a la creatividad personal de cada músico. En los coros, Luca tenía —y seguiría teniendo en «El alma al aire»— una gran autonomía.

Iñigo Zabala recuerda en esas fechas a un Alejandro pletórico, en plena expansión musical, y al que echaban de los hoteles de Roma y Milán por entregarse a altas horas de la madrugada a su renovada pasión por tocar el saxo (lo hace como si cantara), el piano o la percusión. Jaydy ya estaba integrada en su vida, y el trabajo, en este estudio, salía de manera fluida, aunque siempre hay algún atraso.

Por ejemplo, una canción que iba a ser tan esencial para su futuro como «Corazón partío», empezó a complicarse. Las piezas no encajaban y había algo frío por detrás que les espantaba. Cambiaron entonces el sistema de grabación y, en lugar de ir registrando voces e instrumentos uno a uno, lo que estaba congelando el resultado, optaron por juntar a muchos músicos en el estudio y tocar la canción durante dos días enteros. Se reunieron un bajista, el cajón, Vicente Amigo, Alejandro, el batería, otro percusionista más y Emanuele al piano. Todos tocando a la vez, como si se tratara de una actuación en vivo hasta que se calentó el tema lo suficiente como para sacar el poderío que llevaba dentro y pudieron grabarlo de una vez. Ese sistema exige un gran control sobre el estudio de grabación, pero sus resultados están a la vista.

También se produjo en «Más» un relevo oficioso pero real al frente de la producción.

Emanuele se ha ganado artísticamente a Alejandro, que declara:

«Lo más interesante de “Más” es la mezcla entre lo acústico y las máquinas, que Ruffinengo utiliza con mucha elegancia. Yo tenía arreglos escritos, pero Emanuele los desbordó.»

Para el título del disco, Alejandro buscaba un monosílabo a ser posible, o una palabra muy cortita. Como suele hacer —porque ni lo oculta ni se avergüenza de pedir ayuda para los títulos de sus discos— se lo estaba comentando a todo mundo. Una madrugada estaba en su casa dándole vueltas al asunto... y en ésas saltó la Tata... «Y... ¿qué tal “Más”?»

Enseguida se le encendió la lucecita al artista: «¿Cómo has podido callártelo hasta hoy?» Pedro Miguel se defendió: «¡Pero si se me acaba de ocurrir ahora!»

«“Más” —explica Pedro— significaba que Alejandro podía dar mucho más de sí porque era también más de Alejandro. ¡Hombre!, en plan negativo, se podía haber entendido como más de lo mismo, pero el nombre era bueno hasta para el merchandising, aunque no se utilizó, porque se podían haber hecho cruces con el signo de la suma y muchas otras cosas.»

En las canciones del álbum se esconden dobles mensajes, juegos de palabras o significados secretos, una de las diversiones favoritas del Alejandro letrista. Dar por terminado el disco es tan doloroso para él como elegir las canciones... «Creo que los álbumes no se terminan..., se dejan. Llega un momento en que tengo que parar, porque si no yo podría estar toda la vida retocando las canciones y dándoles vueltas una y otra vez.»

«Más» salió a la calle el 4 de septiembre de 1997, habiendo rodado el vídeo del primer single, «Y, ¿si fuera ella?» ya en agosto con Alejandro Toledo, un realizador en el que coincidían plenamente Alejandro y José Luis de la Peña, director artístico de Warner. Fue una coincidencia total, porque José Luis iba a proponer su nombre al artista cuando Alejandro se le adelantó: «He visto la bobina de un hombre que podría hacerlo.» Esa colaboración continuaría para la primera versión de «Corazón partió».

«Y, ¿si fuera ella?» es una canción maravillosa sin paliativos y muy compleja. Por sus tonalidades, era la más difícil de cantar de todo el disco, y Alejandro hubo de poner especial cuidado para no pasarse de pasional aunque nunca podría hacerlo como si recitara la tabla de multiplicar, y ya ha dicho que cada vez que vuelve a interpretar una canción suya le revisitan las emociones que le movieron a escribirla.

Incluso los críticos más reacios se quitaron el sombrero ante un álbum... casi perfecto. Todas sus canciones han sido comentadas hasta la saciedad pero, sobre todo, muy escuchadas.

«Ese último momento» disfruta de esa rica esquizofrenia sonora alejandrina que le lleva a dominar tanto los palos lentos como los épicos. A «Siempre es de noche» se refiere Emanuele como uno de los ejemplos que le gustaría poner en una clase para alumnos de producción... «Guardo todos los pasos que seguimos con una canción de Alejandro, desde que él me la trae, cuando la trabajamos juntos, y hasta la versión final. Si me autoriza alguna vez, me encantaría mostrar cómo van cambiando los temas. “Siempre es de noche” era una balada que fue cobrando una fuerza distinta y otra dimensión debido a la batería que la inicia.»

En «La margarita dijo no», con la aportación del grupo folclórico del Coro del Valle, subyace un alma flamenca. «Hoy que no estás» es una impecable balada cercada por guitarras eléctricas y roqueras que suben su tono vital en varios grados. «Un charquito de estrellas» es agónica e hiperromántica.

«Amiga mía» es, junto a «Y, ¿si fuera ella?», seguramente el tema más perfecto de «Más». Sus vericuetos permiten a la voz de Alejandro colarse por insólitas rendijas, y su refinado armazón saca a la luz el deje italiano y flamenco del artista con igual intensidad. Tal vez no sea ajena a esta fusión la elección, para realizar su vídeo, de Ambrogio Lo Giudice y centrar la acción en un pueblo blanco...

«Si hay Dios» marca toda una etapa de pensamiento en su vida y una diatriba indirecta contra quienes aquí abajo pretenden monopolizar poderes extraterrenos. Expresando sus creencias en términos condicionales, rompe con el intocable Dios de la infancia para acercárselo al corazón.

En «Aquello que me diste», el último single del disco —aparte de «Corazón partió» en versión dance—, Alejandro maneja su habilidad para el crescendo y el clímax con destreza. En el vídeo —de Toledo también— se rastrea la influencia de películas como «Entrevista con el vampiro».

Pero hay que destacar «Corazón partió», y no sólo por la versión dance —con vídeo de Miguel Navarro— que Alejandro primero se resistió a grabar pero realizó finalmente ante la proliferación de covers incontroladas y ajenas.

El éxito de esta canción, que culminaría en el 2000 al ser grabada por Julio Iglesias, ha sido de los que no se prevén. Cuando la compuso, Alejandro pensó: «Vamos a hacer un rato el latino, más que el flamenco... Arreglos de metales, ritmos cubanos...»Y la canción explotó en todo el mundo.

«Más» es el disco —y la gira— de las cifras.

Ha vendido en España dos millones cien mil copias, superando todos los récords existentes hasta que salió y pulverizando los números obtenidos previamente por Mecano, Julio Iglesias o Gloria Estefan.

Estuvo setenta y siete semanas en las listas de éxitos españolas —a las que regresó cuando se preparaba la salida de «El alma al aire»— veintiséis de ellas en el número 1.

Se han vendido más de cinco millones de discos en todo el mundo, tiene cin­cuenta y siete discos de platino y dos de oro. Sólo en México se despacharon más de un millón; en USA más de seiscientos mil; trescientos mil en Argentina, y doscientos cincuenta mil en Brasil.

Ya en el año de su salida obtuvo los siguientes premios: Premio Amigo al Mejor Artista Masculino Nacional; Ondas al Mejor Artista Nacional; Premio de la Música al Mejor Artista Nacional, Mejor Compositor y Mejor Álbum por «Más»; y Premio al Mejor Single y Mejor Vídeo por «Corazón partío».

En el 98, Premio Amigo Homenaje Especial y un nuevo Ondas a la Mejor Canción por «Corazón partío».

El 5 de mayo del 99, Alejandro fue designado Best Selling Spanish Artist en la ceremonia de los World Music Awards, celebrada en Montecarlo bajo el patrocinio del príncipe Alberto de Mónaco.

Y cerrando los triunfos y reconocimientos de «Más», Europa certificó el ascenso de nuestro artista otorgándole el 13 de julio del 2000 su segundo Platinum Europe Award, por haber vendido dentro del continente más de dos millones de copias. Recibió el premio en Bruselas, de manos de Romano Prodi, presidente del Consejo de Ministros de la Comunidad Europea, en un acto presentado por Phil Collins. Alejandro dedicó en esta ocasión el premio a su madre... «que creía que Prodi era un ciclista».

A raíz del fenómeno «Más», se publicó una colección de tres vídeos conteniendo fragmentos de la historia personal del cantante en imágenes, sus singles, y la espectacular gira «Más»; de los que se vendieron sólo en España más de quinientas mil copias. Rebasado el límite de los cuatro millones de discos, los tres vídeos se refundieron en el primer DVD publicado por un artista latino.

La descomunal gira española y americana que continuó fue también un récord. Alejandro estuvo todo el año 98 (comenzando el 6 de febrero en Santo Domingo y concluyendo el 1 de diciembre en Madrid con la actuación en beneficio de los damnificados por el huracán Mitch)subido a un escenario. De febrero a mayo, en América. Entre mayo y septiembre, recorriendo España de punta a punta (con los famosos cuatro conciertos de Las Ventas y los tres del Palau Sant Jordi incluidos). En octubre y noviembre hubo de volver a América.

Para el año 99 aún colearon algunas actuaciones importantes, como la del 10 de abril en la Expo de Lisboa, y la minigira de septiembre en Brasil.

Antes, en marzo, ya había celebrado en México una gran fiesta por alcanzar los más de cuatro millones de discos vendidos. Eligió la tierra de Jaydy para celebrar el mayor éxito de su vida, y empezó así la rueda de prensa: «Antes de nada, me he casado. Ahora, pueden empezar las preguntas.»

 

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